jueves, 17 de septiembre de 2015
Rompesuelas
Siento tanto dolor que no alcanzo a expresarlo con palabras. Sé que no soy la única, y que somos muchxs. Por eso me hago eco de una entrada en un blog de otra animalista a la que sólo conozco por las redes sociales. Expresa exactamente lo que siento. Yo, que trabajo con palabras, parezco haber enmudecido por el dolor. Sólo puedo llorar. Gracias, Margarita.
http://margaritacarreterogonzalez.blogspot.com.es/2015/09/justicia-poetica.html
domingo, 15 de febrero de 2015
¡No os lo comáis!
Ayer, cuando volvíamos a casa, nos cruzamos con el rebaño de ovejas que pasta por aquí. Siempre las miro con una mezcla de alegría y dolor: las veo felices explorando y comiendo pero no sé si van a morir pronto. Sobre todo me duele ver a los corderitos. Ayer pasaron varios, tan adorables que me dieron ganas de robarlos para asegurarme de que no acababan en el plato y hasta me visitó un arranque de rabia que suele hacer acto de presencia cuando pienso que me compañero sí come animales.
En estas pasó uno pequeñísimo, recién nacido, pues todavía tenía colgando el cordón umbilical. Andurreaba al lado de los otros, con esas piernecitas ya tan ágiles, el cuerpecillo blanco y los ojos y la boca negros. Tan nuevo. Parecía sonreír. Toda la vida por delante. Sólo alcancé a gritar: ¡No os lo comáis! ¡No os lo comáis! Por favor, por favor, por favor.
En estas pasó uno pequeñísimo, recién nacido, pues todavía tenía colgando el cordón umbilical. Andurreaba al lado de los otros, con esas piernecitas ya tan ágiles, el cuerpecillo blanco y los ojos y la boca negros. Tan nuevo. Parecía sonreír. Toda la vida por delante. Sólo alcancé a gritar: ¡No os lo comáis! ¡No os lo comáis! Por favor, por favor, por favor.
viernes, 9 de enero de 2015
Je suis Charlie
Reflexionando sobre los sucesos acontecidos en Francia, necesito tiempo para digerir la cantidad de barbaridades que he leído en estos dos días. No me sorprende nada, pero me aterroriza que lo que leo sólo demuestra que los violentos están ganando la batalla a tenor de los comentarios de gente de a pie que he leído pidiendo el retorno de la pena de muerte, los tiros en la nuca, o la persecución de las religiones. ¿Cuándo nos enteraremos de que fanáticos hay en todas partes, no sólo entre los practicantes de una determinada religión?
He de confesar que el tipo de humor de Charlie Hebdo no es siempre de mi agrado; lo mismo que tampoco lo es el de El Jueves. Algunas de sus viñetas me parecen de muy mal gusto, pero resulta que eso es precisamente lo que sucede con las sátiras, que se mueven en ese terreno pantanoso que nos hace pasar de la carcajada al mohín de disgusto. Y así debe ser. Por tanto, si hoy digo que "Yo soy Charlie", no lo hago para declararme fan de este tipo de humor, sino porque defiendo que este tipo de humor debe seguir existiendo y porque sé que hay muchxs musulmanxs que también se consideran Charlie, que condenan la matanza y que luchan porque su fe no sea reducida a estos fundamentalismos descerebrados. Si acusamos a lxs islamistas de ser el resultado de un proceso de lavado de cerebro, lxs islamófobxs también lo son. No permitamos que quienes siempre sacan rédito de estas tragedias utilizándolas como armas para sembrar el miedo y la desunión minen nuestra capacidad de pensar, de diferenciar y seguir luchando por un mundo más justo, en el que haya lugar para cualquier tipo de expresión que no recurra a la violencia.
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